miércoles, 24 de julio de 2013

ESTíO INVERNAL



Alucinante invierno.

Ha sido tan inmensa la huella que las borrascas invernales han dejado repartida entre nuestras montañas, que incluso llegados los rigores estivales, las laderas de los montes continúan teñidas de un blanco lechoso que se resiste a abandonar el que ha sido su hogar durante meses.





Ahora bien, cuando uno se pone bajo la gélida agua que se desliza entre las piedras graníticas ladera abajo, la cosa cambia... vaya que si cambia.


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