sábado, 29 de junio de 2013

EN LA CUERDA FLOJA




Hace más de un año, no recuerdo muy bien dónde, muy probablemente a través de este blog que sigo, vi por primera vez un Slackline (bonito "palabro"). El caso es que me puse a ver vídeos y me dije que eso mismo tenía que hacerlo yo. 

Llegando a la velocidad a la que se acercaba el invierno, decidí dejar pasar los meses más obscuros del año y esperar presto la llegada del calor. Este año ese momento se ha hecho de rogar, pero junto al calor artificial de los radiadores de mi casa he seguido viendo y observando, gracias a las nuevas tecnologías,  trucos y maneras de hacerse con el artilugio.

Y llegó el calor; y llegó el momento de comentárselo a los colegas. S.P., como siempre, se apuntó ipso facto. La idea al principio fue la de montarlo por nuestra propia cuenta y T.R. nos dejó la cuerda dinámica que tenia por casa. Pero el estudio de costes de hacernos con todo el material de montaje nos obligó a replantear la estrategia.

Gracias al potente mercado de segunda mano que se ha creado con la crisis conseguí hace ya más de un mes hacerme con todo el equipo. Lo montamos por primera vez en medio de los Montes Universales y desde entonces se ha convertido en el deporte oficial de los viernes y, quizá, de algún día más. Hasta los más pequeños se divierten.





























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