lunes, 17 de septiembre de 2012

ESPAÑA EN FIESTAS

Llega el verano a la Península y con el verano, el calor, la playa, el tour, las siestas... y como no puede ser de otra manera: España en fiestas.

Las fiestas del verano en este país son diferentes a las del resto del año. Por supuesto que están las Fallas, la Fira i Festes de la Magdalena, el Corpus, Santa Quiteria, la Verge del Roser, las Cruces de Mayo y hasta los Pilares en Zaragoza. Pero llega el mes de agosto y España se adorna con banderines y farolillos y las notas de las verbenas resuenan en la plaza de todos los pueblos.

Este año el mes de agosto nos ha llevado a vivir las fiestas de España en Aragón. Primera parada: Alquézar. Precioso pueblo de la Sierra de Guara que celebra a San Hipólito en la segunda semana del mes de agosto y que es conocido en toda Europa gracias al descenso de sus cañones. 


Lo que hay que hacer primero, nada más llegar a un pueblo, es cenar bien. Es el rito iniciático que permite preparar una noche que seguro será apoteósica. Tras la cena y teniendo la vista puesta en la espectacularidad de los monumentos que en la distancia se vislumbran, en la plaza, donde tiene lugar la típica cena vecinal, comienza el espectáculo que hace reir a niños y grandes.







Acaba el espectáculo y comienza el bingo. Después de unos buenos 10 minutos sin nadie que lo cante, de repente aparece una señora desgañitándose, haciendo ver a todos que ella tiene el cartón bueno. Todo hace sospechar, pero hasta que uno no la ve toda la noche bailando junto al alcalde no se le encienden las alarmas. Y es que, oye, tal y como está el país, 300 euros son 300 euros.


¡¡¡Casi me toca!!!


Acaba el bingo y empieza lo bueno: la disco-móvil. Los quintos del pueblo sirven unos ricos pelotazos a todos los que quieran colaborar con su causa, similar en todos los pueblos de la geografía nacional, y se baila sin parar, disfrutando de la agradable temperatura veraniega. Nosotros hasta tuvimos el placer de conocer a Raquel y su futuro esposa, a cuya boda casi acudimos.




Raquel y su futuro marido ¡Vivan los novios!

Sin embargo, como si de un improvisto se tratara, la noche termina y después de un pequeño sueño uno se levanta presto a visitar el pueblo. Porque pueblos como estos uno no puede dejar de visitarlos. Alquézar es realmente precioso, con una arquitectura popular muy bien conservada y con una colegiata situada en un paraje sin par en el que, siguiendo las explicaciones de la guía local, uno descubre impresionantes capiteles románicos (aunque debo reconocer que no supera en su interior a la Bolea).






No os perdáis la explicación...










Nos despedimos de Alquézar y nos dirigimos a Huesca. Aquí celebran a su patrón, San Lorenzo.


No es ni la primera ni la segunda vez que voy a las fiestas de San Lorenzo, sino la tercera. Ciudad que, personalmente, fue de sentimientos encontrados, ha recuperado para mí su alegría. La calidez de sus gentes, la alegría de sus calles y el buen ambiente hicieron que reviviese las sensaciones de aquel 2003 en que, de camino a Pamplona, descubrimos las ya por entonces famosas en nuestro ideario fiestas de San Lorenzo.

Uno no puede por menos que acudir bien uniformado, con su pañuelo y su fajín verde (el resto de blanco, faltaría más). Sólo que da disfrutar de aquí para allá, porque el denominador común de las fiestas de nuestro país es que sólo se pueden vivir en la calle, cruzándose con unos y con otros, hablando con los de aquí y los forasteros...




Llegado el momento en que comienza la orquesta. La luz, al principio natural y más tarde artificial, ilumina las divertidas caras. Se empieza siempre con un buen pasodoble y se acaba con lo que la voz de los cantantes decidan y el cuerpo pueda bailar.










Aunque la música deje de sonar y uno se vaya a dormir habiendo ingerido un buen bocata de ternasco de Aragón, la fiesta continúa. Y es que la vida de un aficionado a las fiestas de este país es dura, porque para disfrutarlas en su máximo esplendor es necesario levantarse a una hora decente y recorrer las calles, disfrutar de sus gigantes y cabezudos, de sus bailes tradicionales y tomarse una caña o un tinto de verano bien frescos a la sombra de sus edificios más emblemáticos.
















El próximo agosto seguiré recorriendo nuestra geografía en fiestas, toda una aventura.

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL RUMOR DE LAS OLAS

Volviendo con la música de otra parte...

Somos música. Estoy plenamente convencido de ello. Cada uno en su estilo, con sus particularidades, pero todos somos música.

Fuente: http://gatopistola.blogspot.com.es/2010/10/tu-me-quieres-blanca-por-alfonsina.html

Resulta enigmático el encantamiento que sufre el hombre con la música. Algunos pueden interpretarla con su voz, otros gracias a la ayuda de instrumentos. La expresión más fácil de la música que todos y cada uno de nosotros lleva dentro es, normalmente, a través de las voces de otros.


He de reconocer que la música me fascina, siempre lo ha hecho, sin desdeñar ningún estilo aunque, por supuesto, tenga mis favoritos. Muchas veces la simple referencia a una situación o el sonido de una palabra evoca en mi pensamiento alguna canción, alguna melodía que haya escuchado sólo Dios sabe cuándo. Esa es la razón de que, más tarde que pronto, decidiera tocar la guitarra. Conseguí hacerlo, más mal que bien, por cabezonería. Nadie me enseñó música y simplemente fui aprendiendo acordes, posiciones de dedos y los fui repitiendo sin cesar durante tardes enteras. Sin embargo, pese a todos mis esfuerzos, continúo siendo un inculto musical, he de admitirlo, pues ni leer una partitura puedo.



Entre todas esas canciones que vienen a mi cabeza hay una que me fascina por su profundidad, por su letra, por su música. Aquí podéis encontrar la verdadera historia. Toma como propios algunos de los temas más repetidos a lo largo de la historia de la música: el amor y el mar. Por supuesto que son otras muchas las leyendas que se escuchan referidas a esta canción. Las prefiero éstas últimas simplemente por el color que le dan sin quitarle ni un ápice de su dramatismo original.



No pretendo convencer a nadie de su excelencia, sólo compartirla. A lo largo de la entrada habéis podido ir escuchando diferentes versiones de la misma (y alguna más tras este párrafo). Todas entonan esta zamba con estilos muy diferentes, pero que transmiten igualmente su fuerza narrativa y vital. 

Qué la disfrutéis.




martes, 21 de agosto de 2012

CON LA MÚSICA A OTRA PARTE

Por el momento, desde enero, he cumplido con mi objetivo de publicar semanalmente. 

Ahora toca otra cosa...

Fuente: http://calabazas.blogsome.com/2008/03/13/cerrado-por-vacaciones/


(... que contaré, por supuesto, que contaré...)

lunes, 20 de agosto de 2012

EL LABERINTO


Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/17/actualidad/1337281375_383018.html

Este verano el mítico Interrail cumple 40 años. Nada más y nada menos. Reconozco que pese a algún plan fallido de juventud, nunca pude disfrutar de un largo verano de interrail. Sí tuvieron la suerte de hacerlo, sin embargo, algunos de mis amigos o familiares. Hace unos días veía en televisión un reportaje sobre aquellos primeros españoles que se fueron en los años 70 a recorrer Europa. Lo hacían en los vagones de todos los regionales y cercanías en que alcanzaban a subirse desde los andenes de todo el continente. Hablaban de descubrimientos y experiencias, de conocimiento de realidades que por aquel entonces eran impensables en este país. Aquella aventura todavía es hoy una realidad.

Fuente: http://zaytung.com/haberdetay.asp?newsid=2354

Precisamente sobre este tipo de viajes iniciáticos habla uno de los libros que me he leído recientemente. Aprovechando mis visitas a la capital europea del año pasado, solía acabar las reuniones cruzando la acera y entrando en el sin par mundo de una librería de segunda mano situada justo enfrente del edificio donde pasaban las mañanas. Allí me hice con infinidad de libros. 

Buscaba autores francófonos que ya hubiese leído y de los que me resultase complicado encontrar algunos títulos en España (aunque hoy en día, con la ayuda de algunas páginas de internet, ya no hay secretos).

Entre ellos se encontraba Jacques Attali. Uno de sus ensayos, Une brève histoire de l'avenir, me fue de gran utilidad en su momento. Posteriormente,  gracias al consejo de un amigo, tuve la suerte de leerme una de sus novelas: La confrerie des éveillés. Cuando vi el libro del que voy a hablaros, quizá precisamente por no tener muy claro su contenido, decidí adquirirlo sin darle muchas más vueltas. Curiosamente andaba entre las historias de este escritor en sentido cronológicamente inverso, de un Attali más moderno a uno más antiguo.





Chemins de sagesse resulta enigmático, como bien corresponde a un ensayo sobre los laberintos. Quizá un tanto farragoso al principio, resulta revelador con el paso de las páginas. 




Se descubre paulatinamente la fuerza reveladora de los laberintos, su relación con los viajes iniciáticos en todo tipo de culturas y épocas.

Fuente: http://www.juegodelaoca.com/


Singular ejemplo del ensayo-error por el todos pasamos y del que, sin excepción alguna, sacamos nuestras propias conclusiones y vivencias. El resto os dejo que lo descubráis en el propio libro.

Fuente: http://pasatiemposparaimprimir.blogspot.com.es/2012/04/laberinto-n-59.html


miércoles, 15 de agosto de 2012

SOLISTAS


La gran mayoría del tiempo estamos rodeados de gente. Desde que nacemos, durante nuestros estudios, en nuestra vida laboral y familiar miles de personan caminan a nuestro compás.

Con tal multitud a nuestro alrededor resulta más sencillo que nuestros fallos pasen desapercibidos. Siempre hay quien nos perdona con amor incondicional, quien con su trabajo y esfuerzo oculta nuestros errores, incluso de manera inconsciente.

Sin embargo, hay momentos en nuestra vida que tenemos que dar un paso al frente e interpretar un solo. Es un momento vertiginoso, sin par, acongojante puesto que no dejamos de presentarnos ante los demás desnudos, tal y como somos, fruto de nuestro propio trabajo. Pero son estos momentos los que te permiten conocerte mejor, adquirir conciencia de los errores, relativizar tu posición frente al mundo.

A continuación os presento unos ejemplos maravillosos de esos momentos singulares vividos en directo. Son instantes brillantes que nacen de la práctica constante en el tiempo. En cualquier caso me permito sacar una conclusión; un solo, por espectacular que sea, sin el acompañamiento preciso, carece de la brillantez necesaria. Aquí os dejo a tres maestros.

BENITO CABRERA





BARBARITO TORRES



PITINGO


martes, 7 de agosto de 2012

FRÓMISTA Y EL LIBRO DE TAPAS DURAS

Fuente: http://web.educastur.princast.es/proyectos/grupotecne/asp1/investigacion/vermensajebbb.asp?idmensaje=3819


Pertenezco a esa extraña minoría (no la silenciosa de nuestro amigo Arrabal) que decidió, llegado el momento, estudiar letras puras. Sí, sí, estudié griego y latín y todas esas lenguas muertas que "no sirven para nada". Nunca entendí el para mí complejo mundo de las matemáticas. Si les hubiera cogido el gusto quizá hoy sería ingeniero agrícola o de montes y no lo que soy.

Recuerdo aquel año de COU con el único libro que teníamos de tapas duras y que todavía conservo, el de Historia del Arte. La mente se perdía entre el resultado de la imaginación de nuestros antepasados explicado por aquella profesora suplente que se llamaba Marta. Desde la Grecia más clásica pasando por la imperial Roma, el presunto obscurantismo medieval, el arbotántico gótico, el renacimiento clasicista, el barroco rococó o las vanguardias deconstrutivas más cubistas...

Últimamente he estado en contacto con uno de esos caminos del arte, autopista de la expresión de lo más profundo de lo que el ser humano guarda en su interior. Queda ya muy lejano en el tiempo el momento en que lo fue, pero volviendo a él, llegado a un pequeño pueblo de la provincia de Palencia, recordé las clases de Historia del arte, el libro de tapas duras, mis otros ocho compañeros de clase -locos de las letras puras-, los arcos de medio punto, los contrafuertes, el ajedrezado jaqués, el pantocrátor, la almendra central del tímpano o el parteluz.

Todo ello lo podemos observar en San Martín de Frómista. Simplemente espectacular...